PABLO
En estos últimos meses no tuvimos mucho tiempo para estar juntos, y menos a solas. Siempre estaba alguno de tus hermanos, o tus padres, o los míos rondando mis visitas.
Aun así, te vi animado para luchar, siempre pendiente de tu Play, de tu Real Madrid, de tus hobbies, siguiendo adelante con la vida. Un hombre ya en edad, pero aún un crío.
Por eso se me quedaron cosas en el tintero, quizá pensando que todavía te hablaba como a un niño a pesar de que ya eras un hombre. Por eso hoy te escribo estas palabras, para decirte lo que significas para mí.
Un gran tío, sanote, siempre sonriendo, un poco pasota con esa forma de hablar arrastrando las sílabas, para nada bala perdida como lo somos el resto de tus primos y siempre muy legal.
Y por eso me duele no haber podido decirte todo esto a la cara y no haber tenido un momento para echarme unas últimas risas contigo.
Si la muerte de un ser querido, de un familiar siempre es dura; la de un familiar que lucha contra una enfermedad que se lo lleva tan pronto, tan joven, lo es todavía más. Creo que no hay nada más duro. Ni para ti que lo has vivido en primera persona, ni para los que tenemos que sobrevivir a tu recuerdo.
Ya te echo de menos...
Etiquetas: PERSONAL



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