ANACRONISMOS
Resulta que tras los sucesos de los últimos días en mi turbulenta y cuasi inexistente vida privada, decidí que ya estaba bien de tanto apalancarse y que tenía que socializar un poco. A pesar de que ayer fue día festivo, me tocó trabajar. Es lo que tienen las multinacionales, que no hay nunca días festivos.
Aún así, La Niña y yo salimos de la oficina bastante animados y con ganas de marchuki. Aprovechando que Brunete ya había vuelto de su periplo francés, quedamos con él para tomar algo. ¡En una terraza, con el frío que hace DESDE YA en Madrid! Estos gabachos…
Creo que fue la cerveza que más rápido me bebí en toda mi vida. Había completamente olvidado lo que es tener frío cuando uno está parado sin hacer nada.
Aparecimos en la terraza acompañados del Sueco Cachondo (otro que no sabe lo que es tener frío, ya que vino con un t-shirt sleeveless y un plumas!!! ¡Lo nunca visto!) y allí no sólo estaba Brunete, sino que también estaba Mary-Na, su novia y el hijo de Brunete de 16 años. Qué bien, toda la familia al completo.
Lo curioso es que de familia tienen bien poco. ¡Cómo me gusta la disfuncionalidad! Un chico con una cierta edad, con su novia que casi podría ser su hija y, colmo de las modernidades, un hijo que ya tiene clara su condición sexual y ha visto ya más en sus 16 tiernos añitos que muchos de nosotros.
No tuvimos en cuenta que para la gente normal ayer era como un domingo y, claro, no había ni un asiento libre en ningún bar de Chueca ni alrededores así que terminamos tomando algo en el Stromboli, en la barra, de pie, después de una dura jornada de trabajo…
Hablamos un poco de leyes, de oficios, de marchas venideras, de marchas pasadas. Y como el hablar en un idioma extranjero también cansa, llegó un momento que decidimos separarnos hasta el viernes y La Niña, El Sueco y yo nos fuimos a reponer fuerzas en un Burrikin.
Lo sé, he vuelto a caer en la tentación. ¿Acaso no me puedo permitir ciertos excesos estando en pleno proceso de divorcio? Además, creo que con los nervios que tengo de todas las movidas que me pasan debidas a la separación, mi cuerpo lo procesa todo muy rápido e incluso me veo más delgado(excusas baratas).
Para evitar más terrazas y más incidentes desagradables en el Burrikin como los que pasamos Pach y yo hace unos días, fuimos a casa de La Niña a zamparnos los manjares fastfoodienses. Allí la conversación giró sobre pecados pasados que buscan ser redimidos (tanto por parte de movidas de La Niña como por mis movidas) y la capacidad de perdonar que tiene el ser humano, de pautas de comportamiento ante ciertos actos y todo con Los 80 de fondo (horrible serie, ¿no? Ni siquiera consigue hacerme sentir morriña. Más bien me incomoda…) y escuchando música electrónica.
Qué anacronismos: 3 personas en una casa decorada tipo Los 70, viendo Los 80, hablando de actitud (que es taaaaaaaaaaan anti-90) y escuchando música electrónica, que es taaaaaaaaaaan 00.
On my CD: Ellos, Lo Conseguirás. Otra de esas canciones que te ponen de buen humor. Mi mente perversa cree que en esta canción hablan de algo muy sucio pero imagino que la cosa al final no va por ahí. ¿Alguien tiene la clave de qué habla esta canción?



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