METROFREAK 2
(Me ha vuelto a pasar)
Situación 1:
8:03 de la mañana. Estoy tan dormido que casi no puedo abrir los ojos. Bueno, puede que la conjuntivitis que he padecido esta semana tenga algo que ver. Me enfrasco en mi
manga de hoy (
Casino Lily, la historia de un chapero de lujo que va desplumando a los multimillonarios después de follárselos) escuchando una sesión de
Armin Van Buuren (mi nuevo dj favorito) para ver si me espabilo.
Pues va a ser que no.
Miguel y “Seyo” se van a encargar de espabilarme.
Miguel, 4 años, ricitos angelicales no para de correr por todo el vagón (¿cómo lo hace si está atestado de gente?) emulando a
¿Dani Pedrosa? Irritante...
“Seyo”, 3 años, rubito de ojos azules. Suponemos que
Miguel le llama
“Seyo” y no
Sergio, porque todavía no sabe pronunciar bien o directamente es tontolabas o ya tienen motes en la
pandi. Se sienta a mi lado, se apoya en mí y empieza una conversación de lo más animada conmigo preguntándome
TODO sobre el manga que estoy leyendo... No sé porque le llama la atención si es en blanco y negro. Me pide que se lo deje y yo, educadamente, digo que no. Básicamente no es porque soy muy celoso de mis cosas, sino porque es un manga
PORNO GAY explícito y pues no quiero que la madre me pegue con el bolso. Claro que viendo la cara que pone la madre cuando empezamos a forcejear con el
manga (
Seyo tirando por un lado y yo por otro), creo que me va a pegar con el bolso igualmente...
Mi estación. Me bajo y ya llego encabronado a la oficina.
Situación 2:
Moreno, media melena, patillas, ojos verdes y delgadez extrema. Tendrá unos quince años. Va vestido impecablemente.
Fash a
másh no poder. Camiseta de
Rocky Horror Picture Show (¿los adolescentes saben qué es eso?) negra apretadita y corta que deja entrever su ombligo cuando levanta los brazos para apoyarse a la barra, vaqueros
Energie rotos estratégicamente
(sí, en el culo también), boxers ceñidos (
no distingo la marca, podrían ser de Carrefúl), cinturón negro con calaveras para que no se le caigan los pantakas que están más bajos que los precios del
Lidl los jueves
(que es el día de las mega ofertas) y zapas
Bikkembergs. ¡Lo flipo! Levanto la vista de mi
manga de hoy (
Lamu, las aventuras de una extraterresetre que se enamora de un terrícola que se tira todo lo que se mueve) y me pregunto de dónde sacará la pasta para ir tan
re-fash este crío. Cuando me sonríe, me hago me teoría pero enseguida la deshecho. No todo en la vida real es como en los
manga...Situación 3:
Es él. No puede ser él. Sí, sí es él.
Dior, no me lo puedo creer... Qué nervios. Ah, ya llega el metro. Me voy a poner a su lado. Nos montamos en el mismo vagón. Y nos sentamos al lado.
Eso es lo bueno de vivir en
Madrid. Puede que te encuentres con tú ídolo sexual en el metro
(es que lo mío tiene peligro y paso de los megarricos y megaguapos).
Pienso que es el momento perfecto para pedirle un autógrafo de una vez. Mierda, no llevo ningún disco suyo. Bueno, sí, toda su discografía cargada en el
ZEN, pero es nuevo y paso de que me lo pintarrajee todo.
Ah, claro, mi libreta que llevo siempre conmigo para apuntar mis ideas y demás. No. Otra idea a la mierda. La libreta es de
Shin-Chan con un dibujo holográfico en el que el monstruito enseña la trompa. No sería una buena presentación. ¿Dónde estará el arrojo
Tornado cuando lo necesito? Me muero de nervios pero no me atrevo a hablarle.
A tomar por saco, voy a sacar la libreta y que me firme. Me da igual quedar
(un poco) en ridículo. Cuando la saco de la mochila y levanto la vista para decir
“Rafa, por favor, soy superfans tuyo. Me lo sé todo de ti y de hecho me encantaría darte clases de alemán” le veo alejarse por el andén de
Callao, en donde se ha bajado.
A partir de ahora, mis ídolos serán hombres de la calle. O de la
blogosfera, que al menos me hablan y ya estoy más acostumbrado a hacer el ridículo con ellos.
Situación 4:
No entiendo como en setiembre hace este calor de mil demonios. Estoy empapado.
Anda, hay un fulanito agradable en el andén. No para de mirarme, qué descarado. ¿Será por eso de que cuando eres feliz, desprendes un aura que les atrae?
Me monto en el vagón y me apoyo de pie. Cojo mi
manga de hoy (el último
Astroboy) y empiezo a leer. Hasta que le noto demasiado cerca y levanto la vista.
El tío tiene un dedo metido en el pantalón dejando al descubierto su vello púbico de lo bajo que lo lleva, para mi asombro y el de la señora que está al lado...
Le miro a los ojos como diciendo
“tío, córtate” y sigo a lo mío. Noto su mirada sobre mí y vuelvo a levantar la vista para apreciar
EN TODO SU ESPLENDOR que tiene un buen paquete y que está
MUY empalmado. Claro que es fácil fijarse, ya que el tío se está tocando de una manera muy rítmica para ser casual.
¡Qué sudores! No sé ya si seguirle el juego o sentirme asqueado por ser objeto de deseo cutre a las once de la mañana en una línea de metro que ni siquiera es de las más
fash. Cuando llego a
Atocha-Renfe, me bajo y veo que baja conmigo. Bueno, él y mucha gente más. De repente, el maremagnum de gente me bloquea el paso y me quedo un nanosegundo parado. Él, muy descarao se planta delante de mí y no me deja de pasar.
Y es cuando estallo de risa de lo triste, cutre y de guión porno facilón que resulta todo.
Y me voy tan dignamente con mis bolsas, pensando que en casa, ya tengo quien me ponga cachondo pero bien. Sin mamonadas extrañas.
ON MY ZEN: Röyksopp,
What Else is There? (The Understanding, 2005). Pues eso, ¿hay algo por ahí?