Feliciano y todas estas cosas...
Vaya fiestas he tenido. El espíritu navideño cada vez está menos presente en mí pero he de reconocer que ha habido de todo y para todos.
Desde el súper cumpleaños de JL en petit comité, pasando por mi exilio a Siberia, digoooo Ourense, y terminando con el Año Nuevo en el Hostal y en la KoTrash House. Ah no, que Reyes también cuenta...
Para mí no, la verdad. Y en estas ya me daba yo por satisfecho con haberle regalado a JL el pedazo de cuadro de Ismael Álvarez para su cumple, dos días después una corbata, unos cdeses y deuvedeses que están encargados y dos entradas para The Killers que me viene él diciendo que este año hay regalo para Reyes y punto pelota.
Nos reunimos con DHB, El Chueco, La Niña, JL y yo para unos vinos/tapas en la vinoteca de Chueca tras toda una tarde de suplicios (JL y yo) buscando los últimos regalos y frustrándome.
Por no encontrarlos, claro. Con lo fácil que es comprar por Internet que diría mi adorado Shhh!.(que ya no tiene un blog así que si no le veis por ahí, no sabréis lo guapo que está).
Estuvimos en un par de bares fash, hablando del viaje de La Niña a Niuyoooooooool, y nuestras familias respectivas y terminamos cenando en El Hostal y dando buena cuenta de unas botellas de vino que por ahí quedaban.
Nos lo pasamos en grande, haciendo un plan un poco diferente de lo de siempre, aunque al final derivara a lo de siempre, pero sobre todo riéndonos mucho y flipando con como se habían portado los Reyes.
Yo he de decir que tengo una Voodoo Doll de Superman que es la caña, un libro de Taschen que se llama Fash(ion) Now que es una pasada, y una mochila de Sisley que haría la envidia de cualquier modelo de esos que posa para la Neo2.
Decidimos retirarnos pronto, tras intentar tentar a Fid9 por un lado y a Mutaj por otro pero unos por estar en casa y los otros por estar dentro de Ohm, y nosotros fuera, pues no fue posible y nos fuimos para casa.
Al llegar a casa a eso de las 4 de la mañana, vimos como la mitad de mis vecinos estaba en la calle, más los bomberos y la policía.
A mí se me bajó todo el pedo de golpe, claro. Resulta que una cañería había estallado al otro lado de la calle y dejado a todo el mundo sin luz, sin agua, sin calefacción y tal. Y ahí estaban todos achicando agua y se alegraron mucho al vernos. Pero nosotros seguimos para casa porque aquello había que digerirlo. Y porque mis pantalones Diesel-Adidas son edición limitada, qué coño.
Pensé en volver a bajar luego pero con el pitoste que había montado consideré que sería más molestia que ayuda.
Al día siguiente abrimos los pocos regalos que quedaban por abrir de este año un poco sí marcado por la crisis y nos pusimos en marcha para disfrutar del típico paseo de los viejunos.
Lo de la crisis entiéndase como que cada vez tenemos más de todo, y JL está en contra de regalarme cómics (con lo feliz que me haría) y es que se vuelve muy complicado regalarnos entre nosotros....
Paseando, paseando, nuestros huesos dieron en Le Pain Quotidien que ya tenía ganas yo de tener un revival belga. Y comimos de vicio, sobre todo los postres, rodeados de parejas con padres ultra petables y bebés la mar de monos.
Y terminamos el día en el cine viendo LA PELÍCULA: Australia. Vale, puede que lo mío con Baz Luhrmann sea personal (¿sabes, tía, no?) pero es que es una peli muy bonita. Y de jartarse a llorar...
Y tras la jartura de fiestas en general estoy más que optimista con como se presenta el año: con muchas cosas nuevas... Una de las más guays: Fid9 ha vuelto a la blogosfera.
ON MY ZEN: Armin Van Buuren, Shivers.
Yo en invierno me vuelvo bakala.
He dicho.
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